Pasaron 30 años de la muerte de la cantante Gilda
Estampitas, rosarios, flores, peluches y velas son algunos de los elementos que más se repiten en la pequeñísima galponcito que se ubica en el kilómetro 129, de la Ruta Nacional 12, camino a Chajarí: el lugar donde murió Myriam Bianchi, la maestra jardinera de Villa Devoto a la que le gustaba la cumbia y se convirtió en Gilda o «Santa Gilda» para quienes creen que hace milagros.
Una de las historias más conocidas sobre la santificación de Gilda, fue la que incluso se reflejó en la película de Lorena Muñoz sobre su vida que protagonizó Natalia Oreiro. Ocurrió dos años antes de la tragedia, en 1994.
Los rumores dicen que entre el público que la escuchaba durante un show vio llorar a una nena. Cuando terminó de cantar, la buscó, se acercó y la niña le contó que su mamá había estado al borde de la muerte pero que se había salvado por escuchar una y otra vez una de sus canciones.


