Cerrillos: Condenan a un hombre por golpear , amenazar y mantener retenida a su expareja
Un hombre de 48 años fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional por una serie de hechos de violencia de género cometidos contra su expareja en Cerrillos.
La condena se dictó en el marco de un juicio abreviado, donde el auxiliar fiscal Roque López Hinojo, por directivas de la fiscal penal Mónica Viazzi, representó al Ministerio Público Fiscal. La audiencia se llevó a cabo ante la jueza de Garantías 8, Claudia Puertas.
El imputado fue hallado culpable de los delitos de lesiones leves agravadas por la relación de pareja y por mediar violencia de género (dos hechos), amenazas (dos hechos), privación ilegítima de la libertad agravada, coacción con arma y desobediencia judicial, todo en concurso real.
Según la investigación, los hechos comenzaron el 24 de julio, cuando la víctima acudió al domicilio del acusado, ubicado sobre la Ruta Nacional 68, tras ser convocada para dialogar. En ese lugar, el hombre la atacó con una tonfa de goma, golpeándola en distintas partes del cuerpo mientras la insultaba y amenazaba de muerte. Las lesiones fueron constatadas posteriormente por un profesional médico.
El 23 de octubre, en una plaza de Cerrillos, el agresor volvió a interceptarla y la golpeó nuevamente con un objeto similar a una cachiporra, reiterando amenazas contra su integridad física. En esa ocasión, también intentó retenerla sujetándola de la muñeca, aunque la mujer logró escapar.
Los episodios de violencia continuaron el 6 de febrero en la ciudad de Salta, cuando el acusado le sustrajo la cartera, la obligó a subir a un vehículo y la trasladó hasta su vivienda en Cerrillos, donde la mantuvo encerrada durante toda la noche. La víctima logró huir al día siguiente.
Tres días después, el hombre volvió a abordarla en un colectivo y, tras descender en la Ruta 68, la golpeó y la amenazó con un arma blanca, exigiéndole retomar la relación bajo amenazas de desfigurarla. La mujer logró desarmarlo y escapar.
Cabe destacar que todos estos hechos ocurrieron pese a que el acusado tenía vigentes medidas judiciales que le prohibían acercarse a la víctima y ejercer cualquier tipo de violencia.
Además de la condena, el tribunal dispuso una serie de reglas de conducta: someterse al control del Patronato de Presos y Liberados, fijar domicilio, abstenerse de consumir alcohol y estupefacientes, no cometer nuevos delitos y respetar una prohibición de acercamiento a la víctima en un radio de 200 metros, así como la prohibición de contacto por cualquier medio.
Finalmente, se ordenó la extracción de datos genéticos del condenado para su incorporación en los registros correspondientes y el decomiso del elemento utilizado en los hechos.


